
EL ROCK STAR Y EL ENGAÑADO
Lo que prometía ser uno de los eventos académicos del año en Colombia, terminó convirtiéndose en un culto de adoración y un paredón espontáneo. El debate por la ciudad debe continuar.
El jueves fue un día inolvidable. Desde la visita de la senadora Piedad Córdoba al Palacio de Miraflores en Venezuela, hasta el terremoto que dejó más de 450 muertos en el Perú, serán algunos de los hechos que enmarcaran este fecha en la historia. Pero para los cartageneros el 16 de agosto de 2007 tuvo un mono sabor a inconformismo y expectativa, y no fue para menos.
Un debate que iba a significar el fin de una controversia tuvo que ser cancelado. Más de 3000 personas llegaron al Claustro de San Agustín de la Universidad de Cartagena con la única ilusión de ver un mano a mano de argumentos entre el Alcalde Mayor de Cartagena, Nicolás Curi Vergara y el reconocido periodista, Guillermo Prieto, más conocido como Pirry.
La respuesta al evento fue tan masiva que no se pudo controlar a la avalancha humana que se tomó la universidad. El personal de logística no daba abasto ante la ansiedad y el desorden de los asistentes, quienes querían ver al realizador del documental “Fantasmas en la ciudad de Piedra” a como diera lugar.
Y es que más parecía un concierto de RBD o de Shakira que un posible debate académico, la euforia por Pirry fue evidente en todo momento, en contraste con los abucheos que recibió Curi desde su llegada. Quien desconociera del evento podría afirmar que un rock star estaba de visita en el alma máter.
Luego de varios minutos, la noticia de la cancelación del Foro: Periodismo y Ciudad se hizo oficial. La multitud aglomerada en todos los rincones del Claustro repudió la decisión de los organizadores, pero éstos sólo dejaron una luz de esperanza en el aire “se aplaza para otra fecha”. De inmediato comenzaron los rumores y las conjeturas, todas apuntando hacía el porqué ya no iban a poder disfrutar del tan esperado show mediático.
El Centro de Convenciones, la Plaza de la Aduana e incluso la Plaza de Toros fueron los escenarios que, de boca en boca vislumbraban una posible realización del foro, en miras de satisfacer la necesidad de los simpatizantes. Pero pasó el tiempo y a todos no les quedó nada más que resignarse.
De manera sorpresiva, Pirry salió del recinto donde se encontraba aguardando y habló con la muchedumbre, trató de calmar la situación y expuso las razones por las cuales el evento no se iba a realizar. En medio de pancartas con frases como “Pirry Alcalde”, “Pirry cásate conmigo” y voces femeninas que ofrecían ser la madre de sus hijos, todo se redujo a “no hay condiciones de seguridad que garanticen la realización del foro”.
Perdón, ¿condiciones de seguridad para quién? Claro, el Alcalde de nuestra paradójica ciudad se veía en la boca del lobo, pues todos le gritaban “corrupto”, “regala abanicos”, “payaso” y otras cosas más. Para el caso de Pirry todo era diferente, porque cualquier estrella del jet set hubiera envidiado la fanaticada de este señor.
Lo más gracioso del día fue sin duda alguna el argumento del señor Curi ante tanta manifestación de apoyo al periodista, “esto es una encerrona”. Por favor, todos tienen derecho a expresar lo que piensan y si la gente estaba agrediendo verbalmente al alcalde era con razones justificadas, “lo único que quiere hacer es tapar el sol con un dedo, Cartagena está llena de muchos problemas y él sólo quiere mostrar lo bonito que tenemos”, manifestó un estudiante. Por eso, quien no conociera al alcalde podría afirmar que todo era un sabotaje y un engaño.
Y es que lo de “encerrona” es un calificativo muy discutible ante todo lo que sucedió el pasado jueves, por lo menos se observó la llegada de varios miembros de cargos públicos, personal de la Alcaldía Mayor y para rematar, en el Paraninfo estaban probando los videos alusivos a la labor desempeñada por el burgomaestre durante su periodo. El alcalde también trajo sus simpatizantes y su artillería audiovisual.
Para nadie era un secreto que los dos protagonistas del foro venían literalmente con toda, con el único fin de aclarar el debate producido por el documental y de la misma forma, limpiar lo negativo que les haya producido el mismo. Pero, aunque la investigación de Pirry y Andrés Wiesner para el programa se haya enfocado en la representación de las problemáticas de Cartagena encarnadas en varios personajes, la discusión tiene que girar en torno a las mismas pero de manera global y real.
En el Corralito de Piedra subyacen problemas sociales que aún son incontrolables y que son latentes. El fenómeno de las pandillas, la prostitución, la inseguridad, la pobreza, la falta de empleo y hasta otros que podemos desconocer, hacen parte de ese cáncer que cada día más consume a Cartagena. Tan sólo cuando haya una conciencia colectiva que visualice la dimensión de lo que estamos padeciendo, se podrá trabajar en ello; pero si seguimos ocultando la otra cara de nuestra ciudad para favorecer el estatus de la Cartagena de élite, vamos a seguir maltratando la llaga y convirtiéndonos en una bomba de tiempo.
Por qué se tiene que esperar que un personaje como Pirry saque a la luz pública la realidad oculta de nuestra ciudad, por qué los medios de comunicación local no han sido suficientes referentes, por qué algunos cartageneros siguen acrecentando la brecha social entre las dos Cartagena, éstas son preguntas cuyas respuestas no iban a responderse en el foro, este es un debate omnipresente y neurálgico.
Esta ciudad está fragmentada, y para nada ayuda la banal politiquería que nos atropella, ni los que no tienen voz, ni los que se hacen de la vista gorda, ni algunos comunicadores sin profesionalismo, ni las familias estrato seis que no conocen más allá de Manga, y mucho menos, la falta de cultura ciudadana que nos está sacando de orbita. La lucha por nuestra cuasi metrópoli no debe ser exclusivamente de un Pirry o de un Curi, a todos les compete subsanar lo que aquí realmente sucede. Según las teorías de la psicología de masas, la visión que una persona tiene de su identidad depende de la capacidad para meditar sobre sus propias acciones, así como de la capacidad para responder a las acciones de los demás.
Este artículo lo escribe alguien que quiere a la ciudad, un futuro periodista que no tiene miedo de decir lo que piensa y un joven que ha conocido las problemáticas de esta ciudad de cerca. Si mostrar o decir lo que es palpable a simple vista en Cartagena es equivalente a ser alguien no grato para la misma, habría un éxodo masivo que incluiría a algunos de los que hasta hace poco calmaban el calor con los famosos abanicos.
Etiquetas: Juan Andrés Fonseca Franco, La comunidad, La palabra de Juan, Rock Star y el Engañado